La donación de médula ósea no conlleva
otro riesgo que el de la anestesia. En personas sanas la probabilidad de complicaciones
es de 1 por cada 50.000 anestesias. Tras la extracción puede existir
un ligero dolor residual el la zona de punción que desaparece a los pocos
días de la donación.
En la donación de progenitores de sangre periférica el único
efecto secundario relevante es el dolorimiento generalizado de huesos y músculos
(como el de la gripe) que pueden producir los factores de crecimiento hematopoyético,
y que desaparece en pocos días. El riesgo derivado de la obtención
de estos progenitores es prácticamente nulo.